Il gioco dei pregiudizi

Se ne parlava ieri.
Su Indexnet, “Programa de apoyo al profesorado” della casa editrice Santillana, i cui “recursos educativos” sono una fonte inesauribile di idee, avevo trovato tempo fa El juego de los prejuicios (file .doc) di Pablo Arcas Díaz (è pubblicato anche nel volume La interculturalidad pedagógica: nuevos enfoques, nuevas prácticas, a cura di José Manuel Suárez Sandomingo, Editorial Axac 2004, pp. 23-42).
Il gioco proposto da Arcas Díaz fa sperimentare agli alunni una discriminazione tramite pregiudizi (razziali, sessuali, sociali, religiosi…), per aiutarli a prendere coscienza dei propri pregiudizi e di come essi si manifestano.
Cito la presentazione del gioco:
La inmigración es un fenómeno complejo que admite ser tratado desde múltiples perspectivas: geográfica, histórica, económica, política y moral. Sin olvidar que todas ellas interactúan y se condicionan mutuamente, pretendemos centrarnos en la dimensión ética y reflexionar sobre los valores que suscita el fenómeno de la inmigración.
Una de las consecuencias más relevantes de los flujos migratorios hacia los países ricos son los cambios en su configuración social porque las sociedades venideras serán cada vez más poliétnicas. La educación no debe ser ajena a esta realidad cambiante y debe desarrollar procesos educativos sensibles a la diversidad cultural del entorno y propiciar modelos sociales más justos, capaces de afrontar situaciones que a todos nos preocupan: racismo, xenofobia, discriminación…
Probablemente la mayoría de los alumnos y las alumnas no tienen un conocimiento objetivo de este complejo fenómeno de la inmigración, no poseen un conocimiento directo de los inmigrantes, desconocen sus condiciones de vida, y sólo los conocen a través de los prejuicios, generalizaciones y estereotipos infundados; muchas veces, alimentados por los medios de comunicación. El concepto de inmigración está cargado de prejuicios. No se suele considerar por igual a las personas que vienen en patera que a las que vienen en yate, aunque ambos sean inmigrantes; tampoco se suele relacionar a los futbolistas extranjeros de equipos españoles con los inmigrantes, aunque lo sean. A los inmigrantes se les suele asociar con la pobreza, se dice que son un peligro potencial, que privan de puestos de trabajo a los ciudadanos del país receptor, y que incrementan la inseguridad ciudadana. Es pues, necesario superar el ámbito de lo meramente noticiable, de los estereotipos y falsas idealizaciones a través de conocimientos más elaborados, que permitan a los alumnos y las alumnas tener en cuenta la etiología, génesis y desarrollo, consecuencias y propuestas de solución desde los valores de la tolerancia y la solidaridad.
No obstante, hay que matizar que las diferencias sociales, culturales y raciales son hechos obvios y evidentes; el problema es cómo se perciben, se interpretan y se valoran. Es decir, no es lo mismo el uso objetivo y racional o científico de los datos diferenciales que las inferencias basadas en generalizaciones y valoraciones colectivas infundadas propias del pensamiento estereotipado y prejuicioso. De manera que la mera constatación de las diferencias culturales o étnicas no conduce necesariamente a prejuzgar y valorar negativamente a los otros por el mero hecho de ser diferentes. El prejuicio se caracteriza por ser un juicio infundado, formado antes de haber reunido y examinado la información pertinente, está basado en pruebas imaginarias o insuficientes; prescinde de los hechos y se nutre de imágenes desfavorables o estereotipos y representaciones colectivas que se suelen aplicar a grupos o clases de personas diferentes.
Con este recurso didáctico pretendemos contribuir a superar los prejuicios con un espíritu crítico, abierto y democrático. Se trataría de pensar las diferencias culturales, raciales, religiosas, etc. desde los valores de la tolerancia y solidaridad. En definitiva, de construir los falsos prejuicios y pensar poniéndose en el lugar del otro.
Con el juego de los prejuicios se pretende que los alumnos y las alumnas de 4º curso de la ESO sean capaces de experimentar un simulacro de discriminación. Los alumnos deben aprender a apreciar la diversidad racial, cultural, social o religiosa desde los valores de la tolerancia, la libertad, la igualdad y la solidaridad.
La scuola italiana non conosce questo gioco (solo qualche universitario lo ha sperimentato all’estero, con Erasmus). Meno che mai sembriamo sensibili a “sviluppare processi educativi sensibili alla diversità culturale, e a favorire modelli sociali più giusti, capaci di affrontare situazioni che ci preoccupano tutti: razzismo, xenofobia, discriminazione”.
Un piccolo esperimento l’ho fatto, e il “gioco dei pregiudizi” funziona. Col consenso dell’autore, potremmo tradurlo, adattandolo a contesti nostrani o a situazioni concrete vissute dagli alunni.
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